El toro por las hastas




No importa el que la decepción declarada a su eterna amiga haya fracasado, pensó.

Este tiempo debe ser importante y especial....quemaban y saltaban sus contradicciones en su cabeza y el llanto melancólico pronto se fue apagando, hasta cesar de inmediato....no me pasará nunca más se reclamó,...nunca más.

Francisco no permitía que su vida estuviese influenciada por baratijas de las tendencias sociales, no era más que un inútil queriendo no encajar nunca en la soledad alarmante de las calles. Había llovido el día anterior.... eso era indicativo de nuevos aires en su mente, ropa, cabello y hasta piel.

Destrozó su vestidura gris en el vapor fulminante del fuego, caminó desnudo hasta hundirse en la suave y tranquila bañera...se sumergió y esperó, esperó y esperó.....1 minuto para recapacitar la experiencia y repasar los errores, los amores, sus más temibles pesadillas, el tiempo se acababa, el aire le faltaba y las ganas de morir eran más evidentes...pero salió estrepitosamente del agua y las cosas que lo estaban atormentando se desvanecían por el orificio escapando junto al agua turbia de su antigua vida.


Se acercó al espejo, tomó unas filosas tijeras y cortó de un solo tijeretazo una larga melena que era parte del pasado y que ocupaba gran parte del lavadero.

Vistió de manera distinta, con colores fugaces y azules, decidió dejar atrás su corto pero preservado duelo atrás muy atrás....

Buscó un trabajo nuevo, en una tierra nueva y desconocida, y se dijo a si mismo....nunca más.

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